Caminar para encontrarse

Caminar crea la posibilidad de un vacío donde aparecer. Desde ahí surge la pura experiencia del cuerpo, tras los paisajes figurados y las coordenadas que se despliegan sobre el plano ficticio del papel y del intelecto. Según el filósofo William James vivimos en un mundo donde el vacío no existe. Por eso nunca tenemos tiempo. No creamos ningún vacío. Pero para crear ese vacío donde aparecer en consciencia plena de nuestro cuerpo y nuestros pasos, primero hay que aprender a perderse. A dejar atrás, por un momento, nuestro deseo de llegar.

Caminar sin el deseo de llegar
Cada cierto tiempo salgo de paseo con personas que me ayudan a significar desde diversos ángulos el aparente sencillo acto de caminar. Esta vez salí con Anna Blasco, instructora de Mindfulness en Barcelona, porque me interesa su visión sobre el caminar como herramienta para conectarse con uno mismo. Antes de nuestro encuentro investigo sobre los orígenes del Mindfulness y llego hasta el respetado maestro budista Thich Nhat Hanh quien dice: “Debemos caminar sin el deseo de llegar. Hay una palabra en sánscrito, apranihita. Significa sin deseo, sin finalidad. Cuando practicamos la me­ditación caminando, lo hacemos con este espíritu. Disfrutamos del caminar, sin ninguna finali­dad o destino particular. Nuestro caminar no es un medio para conseguir un fin. Caminamos por el placer de caminar.” 
Anna me cuenta que al caminar podemos lograr una actitud que nos lleve al momento presente. No hay que buscar nada, sólo quedarse en las sensaciones corporales y en la respiración. Esto nos va aquietando y nos desconecta del afuera y nos lleva hacia nosotros. Esto nos permite embobarnos, disfrutando del aquí y ahora. Perdemos nuestros referentes cotidianos y surge la posibilidad de entrar en ese vacío. Sin forzarlo. Con amabilidad y sin juzgar. Suspendiendo por un momento los juicios. Recuperando nuestra sana curiosidad por lo que nos rodea.

 

Caminar reduce la inmensidad del mundo al cuerpo
Me resuena mucho lo que me dice Anna Blasco y recuerdo que David le Breton en su libro “Elogio del caminar” comenta: “Caminar, incluso si se trata de un modesto paseo, pone en suspenso temporalmente las preocupaciones que abruman la existencia apresurada e inquieta de nuestras sociedades contemporáneas. Nos devuelve la sensación del Yo, la emoción de las cosas, restableciendo una escala de valores que las rutinas colectivas tienden a recortar. Desnudo ante el mundo, el caminante se siente responsable de sus actos, está a la altura del ser humano y difícilmente puede olvidar su humanidad más elemental.

Salgamos a caminar si expectativas. Quizá tengamos la suerte de perdernos. De tener una mejor conexión con la experiencia de estar presente a través de nuestros pasos. Sintiendo las emociones a través del cuerpo. Sin reprimir ni negar. Sólo caminar. Porque caminar es caminar.

Si quieren saber un poco más sobre Anna Blasco tienen este vídeo donde explica su trabajo: https://youtu.be/XBzMkMTBhRw

También os dejo una pequeña guía que puede ayudar en la práctica de la meditación caminando: https://www.mindful.org/walk-this-way/